Al final de cuentas los individuos compran su casa para poder hacer lo que les plazca dentro de ellas, es un terreno en donde nadie excepto el dueño tiene la jurisdicción (aunque eso últimamente está en duda)... la cosa es que la casa propia termina siendo la propiedad de quien la compra, quién la comparte con ciertas personas (pareja e hijos normalmente) en ciertos momentos de la vida (mientras los hijos crecen). Cuando esos momentos pasan (cuando los hijos se van de la casa) la persona aún posee esa casa y más importante aún, el espacio que hay en ese territorio, el cual rara vez comparte con alguien externo a la familia (a veces van los hijos a la casa y hacen un almuerzo por ejemplo), o por lo menos yo no conozco muchos casos de lo contrario. El espacio sigue ahí, solo que ya no están quienes solían ocuparlo aún así no se replantea muy a menudo darle una utilidad o desprenderse de él - por ejemplo arrendar una pieza -, sino que se conserva (se capitaliza el espacio) esperando que pueda ser de utilidad en algún momento para el poseedor... por otra parte los hijos se compran otra casa al momento de irse o por lo menos aspiran a ello, porque así podrán tener un territorio en donde ellos serán los regidores (o así se cree) y donde no tendrán que darle/rendirle cuentas a nadie, repitiendo el ciclo que ello pasaron con sus padres, arrancando de la objetivación de su existencia (volverse objetos) que tenían dentro del territorio que era la casa de los padres (mientras vivas debajo de este techo obedecerás mis reglas -marcando el alcance de su jurisdicción y su poder; además demostrando que él es el poseedor de todo lo que se encuentra dentro de ese territorio otorgándose a si mismo el derecho de manejar las vidas de quienes estén ahí en una condición irremediable -como lo son los hijos, al contrario de los huespedes). En casos más extremos que por suerte están quedando en el pasado, incluso los padres tallaban al hijo según gustos personales obviando y pasando por alto todo tipo de consideración por el hijo como una persona particular.
Al final de cuentas, es el individuo el que compra esa casa para hacerse más placentera su propia vida sacando de ella todo lo que le provoque displacer (un hijo se porta mal, lo echan - o al menos lo amenazan con eso (a quién no le ha pasado)... la pareja se separa, uno se va), esto no sería posible en un contexto en donde el espacio fuera utilizado de forma comunitaria, puesto que la todos tendrían un papel que jugar en ese espacio, independiente de las disputas dentro del grupo; Por otra parte, esto no sería posible si no fuera por el hecho de la objetivación (refiriendome a "volver objetos") que el propietario hace de todo lo que se encuentra dentro de su propiedad, atribuyéndose los derechos de manejarlo todo y controlarlo todo dentro de ella (intento decir que los hijos pasan a ser objetos dentro de la casa del propietario - padres/madre/padre- por lo que el compartir la casa con ellos sería más que un acto de corte comuntario, una expresión de individualismo, puesto que los hijos no son alguien con quien compartir cosas, sino que un objeto que poseen los padres y que solo podrían ganar su condición de sujeto con la independencia individual que sería el encontrar un lugar en donde poder regir por sus normas (?) o tal vez solo dejando de ser una carga para el propietario).
Estoy de acuerdo que actualmente existe la idea de un individuo adulto que es propietario de su casa, y por ende, tiene poder y libertad en ese espacio, y quien quiera tener libertad y poder debe tener su propia casa. ¿Qué pasa con el hijo? para evitar conflicto debe ser condecendiente con los padres para poder sobrevivir en esa casa o sino lo rechazan y no tiene donde ir.
ReplyDeleteDe otro modo, esto revela un aspecto importante de las personas y es que necesitan un espacio material e institución de personas donde desenvolverse. En este caso hay una organización "familia" que funciona en un espacio pequeño, por ende conviven, pero no conviven en una relación de igualdad, sino que hay una jerarquía que parte desde los padres a los hijos y cada uno tiene distintas funciones: los padres proveer y los no-adultos prepararse para hacer adultos. Esas son las normas del juego y para que cada persona funcione bien, debe estar de acuerdo con los roles. O sino habrá conflictos de roles, por ejemplo, el niño no puede mandar a la familia.
Segundo punto, la pregunta es: ¿cómo puede haber otra forma de organización y de roles? el malestar que percibo de este asunto es la falta de libertad, el no poder ser quien el hijo quiere ya que como dices tú es considerado como un objeto de los padres. Yo veo que se puede mejorar la comunicación y participación entre todos para actualizar sus deseos y que cosa se puede hacer a través del diálogo y amor y esas weas bknes. Y la segunda que sería más bkn, es la ida de la casa de los adolescentes a los 18 años a una institución que se los de todo, como un internado donde puedan escapar de su casa y aprender nuevas cosas, como Harry Potter. Y la tercera opción, como hacen ciertas culturas, mandan a los hijos a sobrevivir solos a la naturaleza o el desierto, para que mediten y vean la vida con sus propios ojos. Eso es vida!
Pero también concuerdo con muchos que falta comunidad y participación efectiva dentro de las otras instituciones fuera de la casa. Al final son meros lugares de paso, eso esos espacios están llenos de pasillos y pocos salones. Esos espacios no son tan vívidos como en Howarts o la meditación de Jesús en el desierto.
También, la adolescencia se perpetúa por mucho tiempo en la casa gracias a la educación terciaria y eso es más conflicto de roles. En conclusión, estamos cagaos :C sólo si tienes plata podrás arrendarte tu depa perro y ahí podréis ser libres y continuar con el ciclo.