Y
entonces ¿Qué es lo que define una comunidad? – Preguntaba Montero a Rozas. Así
comenzaba la conversación en aquel café, un día de mayo.
La
pregunta era casi retórica, Montero no le dio el tiempo para responder y lanzó
la respuesta que ella consideraba correcta. La comunidad es un
grupo social dinámico, histórico y culturalmente constituido y desarrollado,
preexistente a la presencia de los investigadores o de los interventores
sociales – hace una pausa y prosigue - que comparte intereses, objetivos,
necesidades y problemas, en un espacio y un tiempo determinados y que genera
colectivamente una identidad, así como formas organizativas, desarrollando y
empleando recursos para lograr sus fines. Respondió al instante, Martiza Montero y luego agrego los últimos
detalles, diciendo que los aspectos comunes que comparten los miembros de una comunidad son la
historia, la cultura, los intereses, las necesidades, los problemas, las
expectativas socialmente construidas por los miembros de grupo, un espacio y
tiempo, relaciones habituales y
frecuentemente cara a cara, interinfluencia entre los sujetos y entre el
colectivo y las personas, una identidad social,
un sentimiento de pertenencia, un sentido de comunidad, vinculación
emocional compartida, limites borrosos, formas de poder producidas dentro del
ámbito de las relaciones y un nivel de integración mucho más concreto que el de
otros colectivos de organización social, también son sus propiedades.
Rozas piensa esta afirmación un momento y le contesta que ella tiene
razón, que comparte la visión dinámica de las comunidades, pero hace un reparo
y afirma que no toda comunidad es como ella lo plantea. Le rebate argumentando
que aquella afirmación se parece a lo que podría enmarcarse dentro de una
comunidad moderna, aseverando que existen distintos tipos de comunidad
claramente identificables en los distintos momentos socio-históricos por los
que ha pasado la humanidad, no siendo estas divisiones solamente temporales,
sino que más bien son divisiones que se deben a los recursos materiales y
formas de vida y producción de distintas sociedades. Según esto podemos
encontrar 3 grandes divisiones en las comunidades; las comunidades
pre-modernas, modernas y post-modernas. Cada una de ellas con distintas
características, cada una de ellas con lógicas y funciones diferentes en donde
los mismos factores van tomando distinto peso. Rozas le explica que puede
notarse una diferencia, principalmente en 2 factores considerados dentro de la
definición de comunidad, que cambian en importancia o relevancia, dependiendo
del momento en que se encuentre la comunidad. Estos son la identidad y la
territorialidad.
Podemos ver como para las comunidades pre-modernas el factor
territorial gana una importancia superlativa y este factor pasa a dejar de
tener relevancia – comenta Rozas – para las comunidades post-modernas. Y es que
antes de la modernidad había un territorio que proteger, un lugar en que
cultivar los alimentos que debíamos comer, un lugar que nos limitara el
espacio. Mas hoy en la actualidad nos encontramos con un espacio sin
territorialidad, en donde cada lugar es casi idéntico a los demás. No hay mucha
diferencia entre estar en Santiago de Chile, ni en Mendoza, ni en Londres, más
que por las diferencias arquitectónicas. En lo mayúsculo, la idea de ciudad es
casi la misma. Y peor aún, para intensificar esto, llegó a nosotros la
globalización y su inmediatez, el tiempo
sin tiempo en donde toda comunicación a distancia ocurre en un instante, en
donde toda interacción con el otro puede ser mediante un aparato sin carnes, ni
huesos.
A todo esto Maritza pregunta - ¿Y qué me dices de la identidad?
Cada vez más confusa – respondió – No estamos limitados a un territorio
como ocurría antes, podemos conocer el otro extremo del mundo en tan solo un
instante y junto con ello, podemos cuestionar nuestras costumbres de paso. Ya
no pertenecemos solo a una comunidad, en este mundo en donde está todo
conectado. Pertenecemos a una aldea global en donde todas las comunidades están
en contacto y en donde una persona puede pertenecer a más de una comunidad en
el mismo acto. Los límites son difusos entre las diversas comunidades y los
individuos, ya no hay separación. La profesora Montero medita unos instantes y
le comenta a Rozas que ella comprende todo lo que él plantea, que de hecho ha
actualizado sus concepciones sobre las comunidades y que su antigua definición
pudo haber estado obsoleta, como buena investigadora ha revisado sus teorías.
Entonces le comunica a Rozas su nuevo concepto de comunidad. Muy similar a la
anterior, pero excluyendo algunas cosas y casi como si estuviera buscando los
componentes transversales a los 3 tipos de comunidades propuestas por Germán
Rozas, Montero le dice: “una comunidad es un grupo en constante transformación
y evolución (su tamaño puede variar), que en su interrelación genera un sentido
de pertenencia e identidad social, tomando sus integrantes conciencia de sí
como grupo, y fortaleciéndose como unidad y potencialidad social”.
Germán escucho atentamente y pensó que esta
definición, aunque mucho más general, estaba más acertada, por lo menos para
las comunidades que se pueden ver el día de hoy. Aunque no tiene sentido para él, pensando en las comunidades
post-modernas, hacer tanto hincapié en la identidad social que se produce en
una comunidad, teniendo en cuenta la simultaneidad de comunidades a las que
generalmente las personas pertenecen el día de hoy y lo difícil que es poder
crear una identidad fuerte por una de ellas, teniendo tantas opciones disponibles
y al alcance.
Martiza le habla sobre el individualismo,
esa práctica tan arraigada en nuestra sociedad actual y le recalca que si se
quiere apreciar una comunidad como tal, debe estar en ella el factor de la
solidaridad y la identificación con las personas que la componen. Puso como
ejemplo el grupo de interés y dijo que aquel no era una comunidad, aunque si
podía transformarse en una, aun así este estaba movilizado por intereses
individuales que poco tienen que ver con los fundamentos de una comunidad. Una
persona puede pertenecer a más de un grupo de interés, no por ello todos serán
su comunidad. Aclaro posteriormente que uno
de los aspectos más identificadores de la comunidad es que estas son capaces de
reconocerse como participantes en un proceso históricamente vívido, cosa que no
siempre pasa en un grupo de interés. Que afecta a todos, a pesar de las
múltiples diferencias que puede haber entre las personas que constituyen la
comunidad, con esto afirmando que las personas que construyen una comunidad
pueden o no pertenecer a uno o varios grupos de interés. Pero además agregando
que esto no es malo y que justamente por esa diversidad la comunidad es un
proceso que se construye y deconstruye continuamente. Debido a su dinámica esta
continua movilidad y transformación y por lo tanto no puede terminar o comenzar en límites
precisos y definidos.
Si
bien sus definiciones variaban un poco, ambos podían notar que tenían aspectos
comunes al momento de intentar dar con una definición de comunidad. Ambos
planteaban que era importante para una comunidad el hecho de las personas
pertenecientes a dicha comunidad tuvieran un objetivo o finalidad en común. Así
mismo pueden coincidir en que el sentido de pertenencia a esta es algo que
también cobra relevancia, puesto que nadie puede ser de una comunidad de la
cual no se considera parte. Ambos le restan importancia a la función que cumple
la territorialidad dentro del proceso de construcción de la comunidad, en
comparación con la importancia que tenía en las comunidades pre-modernas,
tomando en cuenta los avances comunicacionales que hay hoy en día y la ausencia
de corporalidad que estos permiten, dentro del proceso comunicativo.
Otorgándole de cierta forma un carácter de innecesario a un espacio físico que
albergue a los sujetos en cuestión. En este sentido el espacio gana otras
significantes dentro de una comunidad, que dejan de ser significativas para su
constitución, dejando de ser un factor tan ligado a la construcción de
identidad, y se da paso a otros factores como los objetivos comunes que el
grupo comparte, factor que nunca estuvo ausente, pero que nunca antes estuvo
tan presente, pudiendo llegar en estos días a ser el eje que guía el desarrollo
de la comunidad.
Luego
de eso la conversación se distendió y se dio a paso a una más banal, el café
aun estaba caliente, el día estaba helado y Santiago estaba apurado…
Què significa Limites borrosos
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