Tuesday, 7 May 2013

En movimiento


Las sensaciones son cosas difíciles de explicar con palabras y sobre todo, si se intentan explicar de manera racional. 
Lo  que llamamos amor, la palabra amor, no es más que un intento intelectual de poder comprender esa sensación indescriptible y placentera que va más allá de las otras... al final todos los sentimientos son eso. Por eso apelo a las sensaciones, indescriptibles, y algunas veces a las emociones. 


La cosa fue la siguiente:

Tú y yo en un auto,
movilizado a la velocidad del tiempo
(lento).
El afortunado atochamiento (taco)
nos dio el tiempo suficiente para conversar 
sobre cosas que nunca habíamos hablado, 
y en el lugar en donde no lo esperaría hablar.

Fue perfecto, infinito, espontaneo.
Nos dejamos llevar por devenir de las palabras
y por vez primera en el día, 
nuestra conversación pudo seguir un hilo conductor
por más de 5 minutos
(quizás fueron menos, no lo sé) 

Parecías habertelo estado guardando
y yo había estado esperando el recibirlo
aunque sin saberlo. 

Hablaste en cadena 
y seguiste un cause,
aunque eres una tormenta, a veces,
impredecible; 
y yo, 
por fin pude poner en práctica el silencio escita
y darme a la escucha incluso de tus gestos.

Y tu mirada, profunda como la noche

Me penetraste y me sentí compartido contigo,
por eso evitaba mirarte a los ojos,
me sentí demasiado expuesto. 
De todas formas lo notaste,
por eso preguntaste ¿Por qué ríes? 
y no pude responder más que con silencio.

No se que fue esa sensación, 
pero creo que casi por una mirada,
estuve a punto de amarte. 



PD: Si es que lo lees, quiero que lo sientas, que luego lo olvides; y puede que lo sientas.

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