Tuesday, 14 May 2013

No creo ser el único.

Llevo casi una hora intentando sacar "rock this town" de los Stray Cats. Al termino de mi practica con la guitarra, me doy cuenta de que solo he podio aprender los primeros 30 o 35 primeros segundos de la canción... Que lentitud más grande el aprendizaje, y yo que tengo tan poca paciencia. 
Bueno la cosa no pasó sin más, algo no me calzó al pensar que era un ser impaciente ¿cómo puede ser que yo, una persona tan despreocupada y relajada, me considere impaciente?. La cosa no fue menor, de verdad me provocó preocupación, ¿por qué ser impaciente con la guitarra y no con los demás aspectos de mi vida? De hecho, el día de mañana tengo una prueba para la cual no he estudiado lo suficiente y en vez de eso me la paso tocando guitarra y sintiéndome, muchas veces, angustiado por el hecho de no poder conseguir lo que quiero cuando la toco. Llegué rápidamente y sin pensarlo mucho a una conclusión posible y es que tengo, en realidad, no un carácter despreocupado y paciente, sino que por el contrario, soy tan impaciente en la espera de mis resultados, que prefiero negar todas las esperas y ahorrarme las angustias y malos ratos, haciéndome esperar nada. De esa forma me quito la presión de las cosas que se demorarán en llegar atacando la raíz del problema, ahorrándome los procesos y recibiendo lo que llegue como gracia divina. Saltando todas las problemáticas que esto pudiera suponer, como una inmovilidad generalizada de mi parte, creo que puedo decir que tocar guitarra es algo que debo disfrutar mucho como para resignarme a no esperar nada del hacerlo y aguantarme las frustraciones que, irremediablemente, provoca el perfeccionamiento.


El enlace en donde puedes ver el video de Rock This Town https://www.youtube.com/watch?v=QCK0N-kkDrU

Friday, 10 May 2013

1era tesis sobre Ideario


Lo que pienso es que vivimos en un mundo de ideas, no de carne, ni de huesos, sino que de idea e imaginación. El problema es que la gente tiende a pensar que las ideas son de nosotros, que tu idea es tuya, pero en realidad la cosa es al revés, nosotros somos de las ideas, las ideas nos construyen.

En algún momento la cosa fue al revés y hubo un ser que creo la primera idea y la comunicó, pero cuando la primera idea se comunicó, la cosa empezó a andar un camino en el que las ideas empezaron a ser independientes de quien la comunica, y entre vuelta y vuelta, se generó la idea suprema, que es la que llamamos "sociedad". Esa idea se articula desde ella misma y para si misma, la sociedad vive para mantenerse viva a si misma, a esa idea, y no para que viva la gente que la sostiene. La idea de sociedad se vale de la gente para sobrevivir, porque no puede vivir sin gente, puesto que somos los que le damos la vida, pero nosotros somos un instrumento de la idea sociedad que nos ocupa, igual que como nosotros ocupamos a nuestro cuerpo para mantener viva esta cosa que llamamos conciencia

Tuesday, 7 May 2013

En movimiento


Las sensaciones son cosas difíciles de explicar con palabras y sobre todo, si se intentan explicar de manera racional. 
Lo  que llamamos amor, la palabra amor, no es más que un intento intelectual de poder comprender esa sensación indescriptible y placentera que va más allá de las otras... al final todos los sentimientos son eso. Por eso apelo a las sensaciones, indescriptibles, y algunas veces a las emociones. 


La cosa fue la siguiente:

Tú y yo en un auto,
movilizado a la velocidad del tiempo
(lento).
El afortunado atochamiento (taco)
nos dio el tiempo suficiente para conversar 
sobre cosas que nunca habíamos hablado, 
y en el lugar en donde no lo esperaría hablar.

Fue perfecto, infinito, espontaneo.
Nos dejamos llevar por devenir de las palabras
y por vez primera en el día, 
nuestra conversación pudo seguir un hilo conductor
por más de 5 minutos
(quizás fueron menos, no lo sé) 

Parecías habertelo estado guardando
y yo había estado esperando el recibirlo
aunque sin saberlo. 

Hablaste en cadena 
y seguiste un cause,
aunque eres una tormenta, a veces,
impredecible; 
y yo, 
por fin pude poner en práctica el silencio escita
y darme a la escucha incluso de tus gestos.

Y tu mirada, profunda como la noche

Me penetraste y me sentí compartido contigo,
por eso evitaba mirarte a los ojos,
me sentí demasiado expuesto. 
De todas formas lo notaste,
por eso preguntaste ¿Por qué ríes? 
y no pude responder más que con silencio.

No se que fue esa sensación, 
pero creo que casi por una mirada,
estuve a punto de amarte. 



PD: Si es que lo lees, quiero que lo sientas, que luego lo olvides; y puede que lo sientas.

Thursday, 25 April 2013

La alegría revolucionaria

   ¿Qué es eso de la alegría revolucionaria? ¿De qué patraña me están hablando?... Para mi no es más que un truco publicitario barato que intentan poner en juego aquellos grupos que se hacen llamar revolucionarios. ¡Que la "Revolución" es muerte, hombre!. Que hay en ella tanto de alegrías, como de tristezas; y así también de nacimiento y de vida. Pero no me vengan a decir que la revolución es totalmente alegre, ni que pretenden hacerla sonriendo todo el momento, porque si hay revolución, de las verdaderas, de esas de las ideas que llevan a actos heroicos o enjuiciables, habrá también enfrentamientos y eso no será bonito, ni mucho menos gracioso como para andar riendo. Así que a mi no me vengan con "cosas" y díganme "las cosas" sin esconderme nada. 
   No me digan que creen que llegarán a buen puerto solo sonriendo, que aunque sonrisas le falten al mundo, más le faltan penas, y hablo de las lagrimas, que de esas hay muchas y de muchos tipos, sino que de penas sentidas con el dolor de nuestras almas (si, nuestras, todas juntas), pero más aún, con el dolor de nuestra carne abierta, que es de esta pena, de donde brotará la alegría que vale y es de esta pena que se harán los cambios necesarios. Basta de la cultura de las sonrisas hipócritas, ya no más. Quiero una triste revolución, en donde sepultemos al mundo porque se nos está muriendo y nosotros con él. Solo entonces y solo así, nacerá la creatividad, que no hay más creativo que el melancólico y que es la melancolía si no una pena; y solo entonces, recién entonces podrá advenir la alegría que vale y no la que intentan forzar esos grupos autoproclamados revolucionarios.


PD: Perdóneme la rabia por no nombrarla ahora, pero es que no quería extenderme demasiado. 

Saturday, 6 April 2013

Queens of the Stone Age (Q.O.T.S.A.)


                                                                                        Fue cosa de cerrar los ojos para comenzar.

Los sentí desde un comienzo, y no me refiero a que los escuchara apenas comenzaran a tocar, que desde luego ocurrió, sino que quiero decir que mi cuerpo lo sintió por completo. No había extremidad que no lo sintiera e incluso algunas tenían más afinidad con ciertos tipos de sonido. Así por ejemplo el bombo me retumbó en el pecho y el bajo en la boca del estómago, los riffs de la guitarra de fondo en mi mano derecha, mientras que los punteos de guitarra junto con sus efectos estridentes en la sien, específicamente, en el costado derecho de la cabeza. También los platillos retumbaban, pero estos en las plantas de mis pies y todo en conjunto me hacía vibrar los muslos. Mi cuerpo vibró al compás de su música y por momentos eso me desvanecía.

Con mis ojos cerrados entre el movimiento de la Masa y los sonidos producidos por la banda, mi mente trabajó a una velocidad musical, sincronizada con las melodías; tocaban “make it wit chu”. Veía en mi cabeza como mi cuerpo se hacía polvo durante el coro, volando hacia atrás, alejándose del escenario del que me encontraba a unos 30 metros. Fue durante el punteo en donde comencé a recobrar la forma; todo el polvo se juntó y formó una gran nube de la que llovía yo en extremidades que se desarmaban en cuadros al tocar el suelo. Se juntaban y desarmaban al ritmo de cuotza (Q.O.T.S.A.), pero siempre de manera errónea, era divertido ver como los dedos hacían juego con una parte de mi hígado o los riñones con mis tetillas. La cosa fue que los cuadros se juntaron de una vez por todas durante “The lost art of keeping secrets”, pero como era de esperarse de una forma equívoca. Hasta que llegó “hanging tree”, fue entonces en donde esa masa sin forma y perfecta ante mis ojos se desarmó para dar pasó a una cadena larga de cubos de carne formados por mi cuerpo y unidos por una cadena. Nadó por el cielo aquella extraña cuerda, hasta que una bala vino desde el frente para intentar asesinar a los primeros cubos (Agraciadamente, la bala no cumplió su cometido, pues era de salva). La soga entonces se transformó en serpiente y engulló la bala mientras escalaba a un árbol al que enrollaba con su cuerpo. Tanta fue la presión que al árbol no le quedó más que fusionarse conmigo, nos transformamos en un “ent”, esos árboles animados y humanizados que se pueden leer en El señor de los Anillos.

Luego de eso … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … 

Thursday, 21 March 2013

Extraño

Lo que más extraño de nuestras juntas,
son nuestras despedidas. 
Solo en esos momentos  
puedo abrazarte sin miedo 
a parecer culpable de querer hacerlo siempre.




Uno no escoge a quien extrañar.

Tuesday, 19 February 2013

Sobre el tiempo


Siempre creí que correr era la solución para controlar el tiempo, organizarse y correr.

Planificar tu día y hacerlo rendir al máximo, sin preocuparse por quedarse sin tiempo, pues todo estaría organizado y contemplado en un esquema tan rígido como sólido, por lo que este no podría salirse de ahí. No bastó mucho para darme cuenta de que estaba equivocado. Siempre había un imprevisto, siempre, y ante eso yo me sentía impotente. No era mucho lo que podía hacer, por lo tanto decidí tener un esquema más amplio y dejar tiempos de sobra para cada actividad, así, en caso de un suceso inesperado, podría cuadrar mis tiempos para realizar todas las actividades que me había propuesto. Ciertamente funcionó e incluso me sobraba tiempo en algunas ocasiones que podía aprovechar para realizar alguna otra acción que no tuviese contemplada - era agradable sentirme así, libre de saber que había hecho las actividades y de que el tiempo me sobraba -. Tal éxito tuvo mi esquema, gracias  a este mundo cada día más regular, que el tiempo me comenzó a sobrar, ya no solo de manera ocasional, sino que de manera constante; había días en que incluso alcanzaba a realizar las tareas programadas para dos días.
Con el paso del tiempo, el adelantar las tareas programadas se volvió una cosa cotidiana llegando a tal nivel que ya el 1ero de mayo ya había hecho las compras de los arreglos de navidad para mi casa y el 3 del mismo mes ya había adquirido el cotillón para año nuevo. En un momento me adelanté tanto al tiempo que llegué a enojarme con mis amigos pensando que habían olvidado mi cumpleaños, cuando en realidad aún faltaban 4 meses para eso. A pesar de todo, me sentía un ganador, hacía lo que quería y el tiempo no era un impedimento para mí; le había ganado, lo había superado. Yo fui mi tiempo, mi ritmo y mi canción escrita en mi propia llave de sol que marcaba los tiempos que yo quería, cada vez más rápidos por cierto. No distinguí noche de día y cada vez fueron menos las horas que dormía. No me importaba, nada mejor que saber que tienes tiempo para hacer más cosas. Corría mi propia carrera a mi ritmo y el tiempo no me lo impediría.
Veía a la gente pasar en su lentitud habitual y no entendía cómo perdían tanto su tiempo. Para entonces, yo ya había cumplido 5 años más en tan solo 21 meses, pero a diferencia de los 5 años que cumple la gente normal, en mi cuerpo habían pasado solo las horas que correspondían a esa cantidad de meses. Quizás estaba un poco más cansado, pero con años por delante que otros no tendrían.
A la edad de 40, ya había celebrado mi 63 cumpleaños y las actividades para entonces estaban indefinidas; aún siendo yo, el hombre que logro controlar al tiempo, no podía visualizar que sería de mi vida en 23 años más. Tuve mucho tiempo entonces, más del que nunca pude soñar. Fue un sueño. Incluso regalé un poco a aquellos que noté más necesitados que yo.
Las tardes eran infinitas y la angustia de no tener nada que hacer me comenzaba a colmar. Tenía mi vida arreglada para los siguientes 23 años ¿qué más necesitaba por ahora? Nada. La contemplación se volvió un deporte y las horas las llene del vacío de no hacer nada… había hecho todo lo que quería hacer en los futuros 23 años ¿qué más podría hacer ahora?... Pasaron y pasaron las horas interminables, agobiantes, indiferentes y lapidarias, fue entre una de esas horas cunado se me ocurrió volver a ver mi muñeca, la cual no miraba desde que había terminado mis actividades. Ahí estaba aún, igual que siempre, mi reloj de pulsera inmutable en su haber, corriendo segundo a segundo sus horas, tal cual lo hizo en antaño. Fue entonces cuando lo comprendí, y en un intento desesperado por hacer algo al respecto, intenté hacer que las manillas del reloj girasen en sentido contrario; lo logré, más cada segundo pasó al mismo ritmo que si fueran para el otro lado ¿cómo no lo vi antes? ¡¿Cómo?!.
El tiempo y su andar nunca fueron míos, nunca los controlé, fui yo quien en mis ansias por controlarlo fui controlado por el tiempo y superado. Creí que corriendo ganaría la carrera, pero aceptémoslo, el tiempo lleva corriendo mucho más tiempo que yo y si él es el experto, yo no podría ser considerado más que un aficionado. ¿Cómo no lo noté antes? Cómo no entendí que la única forma de derrotarlo es en la quietud del todo, en la no espera de algún suceso y en la inmovilidad del cuerpo, es la prescindencia de éste en donde el tiempo es derrotado; en un juego de congelados es quien se mueve el que pierde, y si el tiempo tiene una virtud es la de no dejar de moverse. No era ganarme a su lado lo que debí hacer, sino dejarlo correr libre y sin que me importara su andar, ni sus horas, ni mi actividad, ni su concreción. Solo así, realizando actos despreocupados de tiempo, se podría domar este corredor, solo así podría haberlo utilizado cuando me viniera en gana y no ser utilizado cuando a él le de la gana, que para variar fue siempre. Solo en la despreocupación es en donde el tiempo será débil y los momentos infinitos, como yo ahora en mi espera, solo que sin actividades que hacer, sin gente que me acompañe en mi tiempo y con 63 años anunciando una muerte.