Wednesday, 26 June 2013

Hoy miré la televisión mientras comentaban los hechos acontecidos durante esta mañana, hablaban de barricadas que se habían producido en diferentes lugares de la capital antes del amanecer. Luego de eso, comenzaron a reportar lo que ocurría en las calles de Santiago y regiones a eso de las 1 de la tarde, ya que se había convocado una marcha nacional. No me dejó de llamar la atención que a pesar de que la marcha convocaba a personas de diferentes edades y que tenía, también, diferentes ocupaciones, este decía "Marcha estudiantil"; por algún motivo esto me molestó...

Le di vueltas al tema y no sé si estaré en lo correcto, pero lo cierto es que creo que no pudo haber (y no puede haber) peor titular que "marcha estudiantil" ¿Por qué lo digo? porque creo que eso nos anula y nos invalida frente al "adulto", a pesar que muchos de nosotros ya lo somos. Nos hacen ver como estudiantes que reclamamos por nuestra educación, como un gremio que reclama por sus intereses, y puede que haya algo de eso aquí, pero por sobre todo, como alguien incompleto a quien le falta tiempo y experiencia para poder opinar, separándonos de la ciudadanía general o total - el estudiante es alguien que estudia para ocupar un lugar en la sociedad laboral o "en el mundo real, lo que hace muchas veces que se nos descalifique y se nos diga, dedíquense a estudiar en vez de andar weando",  como si el estudiar no fuera parte también de este mundo real del que no podemos escapar -. Este simple titular nos separa, nos divide de los otros grupos de personas que no estudian y que se ven igualmente abusadas que nosotros (o más) y nosotros como estudiantes arrogantes aceptamos nuestro peso en las movilizaciones y dejamos que les pongan nuestro nombre (estudiantes) para sentirnos un poco más importantes, pero cuanto cambiaría si nosotros soltáramos un poco eso de los titulares y luego nos tomáramos el derecho que nos quitaron al dejar de llamarnos "ciudadano" o "futuro ciudadano" de Santiago (o de donde sea). Que el estudiante también es pueblo y también es persona, no somos una figura abstracta a la que se le deja protestar porque es el lugar y momento para ello, nosotros somos ciudadanos también, al igual que el trabajador que trabaja en los puertos, al igual que el trabajador que es empleado en un mal (mall) o un ministro que se va de vacaciones en el momento en que se le necesita en su país.

Basta de separarnos del pueblo general posicionándonos en ese lugar a donde van las personas que se piensan incompletas (como si alguien estuviera completo alguna vez en la vida). Somos también un cuerpo con conciencia que cumplió su mayoría de edad (o la cumplirá), que tiene la facultad de ir a botar (votar) en estas elecciones y que por tanto, es (o será) un ciudadano de este país, que vela también por los intereses de si mismos y de sus compañeros. Somos una fracción del pueblo (no menor) que tiene derecho a opinar y no a ser menospreciada por un estar en un estado transitorio que ni siquiera nosotros escogimos, que esta sociedad nos impuso. Basta por todo eso, de llamar a estas marchas como estudiantiles, cuando en realidad son ciudadanas, de ciudadanos con derechos (y deberes dirán algunos) al igual que todos los demás.

Wednesday, 19 June 2013

Puede que no sea tan malo... Puede.

Ante tanta muralla, al que quiere hacer las cosas de diferente forma se le achicó la vida y por el malestar que tenía, se le dio un espacio para poder compartir un poco de su mundo. Así comenzamos a ver libros y tesis de intelectuales universitarios que nunca verán sus sueños hechos realidad, por que solo en la escritura se les ha permitido existir. Mientras tanto la humanidad seguirá su rumbo, mientras las diferencias (a ideas me refiero) se encierran en la universidad para que puedan vivir con migajas.

Lo primero

No hay palabra que por si sola traiga favores,
Ni muerte que se convierta siempre en agravio;
Ni disonancia irreconocible
Ni certeza inexpugnable.
No hay nada,
nada que no queramos ver
y por eso todo,
todo se echará a perder
y renacerá
como el huevo y la gallina,
como el escritor y el escribido.

A Niko


Al final de cuentas los individuos compran su casa para poder hacer lo que les plazca dentro de ellas, es un terreno en donde nadie excepto el dueño tiene la jurisdicción (aunque eso últimamente está en duda)... la cosa es que la casa propia termina siendo la propiedad de quien la compra, quién la comparte con ciertas personas (pareja e hijos normalmente) en ciertos momentos de la vida (mientras los hijos crecen). Cuando esos momentos pasan (cuando los hijos se van de la casa) la persona aún posee esa casa y más importante aún, el espacio que hay en ese territorio, el cual rara vez comparte con alguien externo a la familia (a veces van los hijos a la casa y hacen un almuerzo por ejemplo), o por lo menos yo no conozco muchos casos de lo contrario. El espacio sigue ahí, solo que ya no están quienes solían ocuparlo aún así no se replantea muy a menudo darle una utilidad o desprenderse de él - por ejemplo arrendar una pieza -, sino que se conserva (se capitaliza el espacio) esperando que pueda ser de utilidad en algún momento para el poseedor... por otra parte los hijos se compran otra casa al momento de irse o por lo menos aspiran a ello, porque así podrán tener un territorio en donde ellos serán los regidores (o así se cree) y donde no tendrán que darle/rendirle cuentas a nadie, repitiendo el ciclo que ello pasaron con sus padres, arrancando de la objetivación de su existencia (volverse objetos) que tenían dentro del territorio que era la casa de los padres (mientras vivas debajo de este techo obedecerás mis reglas -marcando el alcance de su jurisdicción y su poder; además demostrando que él es el poseedor de todo lo que se encuentra dentro de ese territorio otorgándose a si mismo el derecho de manejar las vidas de quienes estén ahí en una condición irremediable -como lo son los hijos, al contrario de los huespedes). En casos más extremos que por suerte están quedando en el pasado, incluso los padres tallaban al hijo según gustos personales obviando y pasando por alto todo tipo de consideración por el hijo como una persona particular. 
Al final de cuentas, es el individuo el que compra esa casa para hacerse más placentera su propia vida sacando de ella todo lo que le provoque displacer (un hijo se porta mal, lo echan - o al menos lo amenazan con eso (a quién no le ha pasado)... la pareja se separa, uno se va), esto no sería posible en un contexto en donde el espacio fuera utilizado de forma comunitaria, puesto que la todos tendrían un papel que jugar en ese espacio, independiente de las disputas dentro del grupo; Por otra parte, esto no sería posible si no fuera por el hecho de la objetivación (refiriendome a "volver objetos") que el propietario hace de todo lo que se encuentra dentro de su propiedad, atribuyéndose los derechos de manejarlo todo y controlarlo todo dentro de ella (intento decir que los hijos pasan a ser objetos dentro de la casa del propietario - padres/madre/padre- por lo que el compartir la casa con ellos sería más que un acto de corte comuntario, una expresión de individualismo, puesto que los hijos no son alguien con quien compartir cosas, sino que un objeto que poseen los padres y que solo podrían ganar su condición de sujeto con la independencia individual que sería el encontrar un lugar en donde poder regir por sus normas (?) o tal vez solo dejando de ser una carga para el propietario).

Tuesday, 14 May 2013

No creo ser el único.

Llevo casi una hora intentando sacar "rock this town" de los Stray Cats. Al termino de mi practica con la guitarra, me doy cuenta de que solo he podio aprender los primeros 30 o 35 primeros segundos de la canción... Que lentitud más grande el aprendizaje, y yo que tengo tan poca paciencia. 
Bueno la cosa no pasó sin más, algo no me calzó al pensar que era un ser impaciente ¿cómo puede ser que yo, una persona tan despreocupada y relajada, me considere impaciente?. La cosa no fue menor, de verdad me provocó preocupación, ¿por qué ser impaciente con la guitarra y no con los demás aspectos de mi vida? De hecho, el día de mañana tengo una prueba para la cual no he estudiado lo suficiente y en vez de eso me la paso tocando guitarra y sintiéndome, muchas veces, angustiado por el hecho de no poder conseguir lo que quiero cuando la toco. Llegué rápidamente y sin pensarlo mucho a una conclusión posible y es que tengo, en realidad, no un carácter despreocupado y paciente, sino que por el contrario, soy tan impaciente en la espera de mis resultados, que prefiero negar todas las esperas y ahorrarme las angustias y malos ratos, haciéndome esperar nada. De esa forma me quito la presión de las cosas que se demorarán en llegar atacando la raíz del problema, ahorrándome los procesos y recibiendo lo que llegue como gracia divina. Saltando todas las problemáticas que esto pudiera suponer, como una inmovilidad generalizada de mi parte, creo que puedo decir que tocar guitarra es algo que debo disfrutar mucho como para resignarme a no esperar nada del hacerlo y aguantarme las frustraciones que, irremediablemente, provoca el perfeccionamiento.


El enlace en donde puedes ver el video de Rock This Town https://www.youtube.com/watch?v=QCK0N-kkDrU

Friday, 10 May 2013

1era tesis sobre Ideario


Lo que pienso es que vivimos en un mundo de ideas, no de carne, ni de huesos, sino que de idea e imaginación. El problema es que la gente tiende a pensar que las ideas son de nosotros, que tu idea es tuya, pero en realidad la cosa es al revés, nosotros somos de las ideas, las ideas nos construyen.

En algún momento la cosa fue al revés y hubo un ser que creo la primera idea y la comunicó, pero cuando la primera idea se comunicó, la cosa empezó a andar un camino en el que las ideas empezaron a ser independientes de quien la comunica, y entre vuelta y vuelta, se generó la idea suprema, que es la que llamamos "sociedad". Esa idea se articula desde ella misma y para si misma, la sociedad vive para mantenerse viva a si misma, a esa idea, y no para que viva la gente que la sostiene. La idea de sociedad se vale de la gente para sobrevivir, porque no puede vivir sin gente, puesto que somos los que le damos la vida, pero nosotros somos un instrumento de la idea sociedad que nos ocupa, igual que como nosotros ocupamos a nuestro cuerpo para mantener viva esta cosa que llamamos conciencia

Tuesday, 7 May 2013

En movimiento


Las sensaciones son cosas difíciles de explicar con palabras y sobre todo, si se intentan explicar de manera racional. 
Lo  que llamamos amor, la palabra amor, no es más que un intento intelectual de poder comprender esa sensación indescriptible y placentera que va más allá de las otras... al final todos los sentimientos son eso. Por eso apelo a las sensaciones, indescriptibles, y algunas veces a las emociones. 


La cosa fue la siguiente:

Tú y yo en un auto,
movilizado a la velocidad del tiempo
(lento).
El afortunado atochamiento (taco)
nos dio el tiempo suficiente para conversar 
sobre cosas que nunca habíamos hablado, 
y en el lugar en donde no lo esperaría hablar.

Fue perfecto, infinito, espontaneo.
Nos dejamos llevar por devenir de las palabras
y por vez primera en el día, 
nuestra conversación pudo seguir un hilo conductor
por más de 5 minutos
(quizás fueron menos, no lo sé) 

Parecías habertelo estado guardando
y yo había estado esperando el recibirlo
aunque sin saberlo. 

Hablaste en cadena 
y seguiste un cause,
aunque eres una tormenta, a veces,
impredecible; 
y yo, 
por fin pude poner en práctica el silencio escita
y darme a la escucha incluso de tus gestos.

Y tu mirada, profunda como la noche

Me penetraste y me sentí compartido contigo,
por eso evitaba mirarte a los ojos,
me sentí demasiado expuesto. 
De todas formas lo notaste,
por eso preguntaste ¿Por qué ríes? 
y no pude responder más que con silencio.

No se que fue esa sensación, 
pero creo que casi por una mirada,
estuve a punto de amarte. 



PD: Si es que lo lees, quiero que lo sientas, que luego lo olvides; y puede que lo sientas.