"Vivimos al amparo de los roles sociales, de lo que se espera que hagamos, pensemos y digamos. Solo excepcionalmente somos auténticos, en general nuestra vida se pierde en la inautenticidad; y es natural que así suceda, porque nuestro propio modo de ser implica asumirnos como radicalmente finitos. Aceptar la angustia de no poder cumplir todas las posibilidades que se despliegan ante nosotros, correr el riesgo de equivocarnos y arrepentirnos, y sentirnos culpables de las elecciones que hemos hecho y en fin, vivir cada momento de nuestra vida ante nuestra mortalidad. La culpa nos hace presente el pasado, tal como nuestro ser hacia la muerte nos hace presente el futuro, anticipándolo, por eso solo el hombre es propiamente mortal. Los animales no mueren, sino que apenas cesan. La muerte no es meramente cesar, la muerte es la posibilidad vívida de que ya no hayan más posibilidades para mi, es la posibilidad de que mi mismo ser sea imposible.
Nuestra vida es un ente y los extremos, la nada del antes y la nada del después, no nos pertenece."
Ya lo había leído y es impresionante... viva Heidegger, viva Sartre...
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